El otro sentido de la palabra “Factura”

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El otro sentido de la palabra “Factura”

Media docena de facturas. | Foto : A.Labadie

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“Voy a comprar facturas”. Eso es lo que pronuncia una Argentina sonriente un domingo a la mañana.

Muchas cosas pueden pasarte por la cabeza en este preciso momento : mafia, chanchullos, trampas … Enfín, cuando todo el vocabulario de la ilegalidad se termina, llegás a una conclusión sencilla : seguramente entendí mal, queria decir pagar y no comprar…

En otra oportunidad, te invitan a tomar el té – más bien el mate – junto con ” facturas “. ¡ Que propuesta más extraña ! Y llega el día en que estás segura, escuchaste bien ” pagar ” la factura y ves al argentino dirigirse hacia … un especie de kiosco. Los dos primeros (los sonrientes) volverán igual de contentos con una bolsa de … la panadería. Mientras que él que iba al kiosco vuelve a aparecer con una cara de circunstancias, más adaptada al concepto que uno tiene de la palabra ” factura “.

Bollos, bizcochos o facturas..

Una media luna francesa. | Foto : A.Labadie

Llega entonces el momento de abrir el diccionario y de descubrir que las últimas accepciones de la Real Academia Española tienen una mención especial ” Arg. y Ur. ” para la definición siguiente: Conjunto de bollos que se fabrican y venden en las panaderías.
¡ Nada de prácticas ilegales entonces, sólo bizcochos ! Nada más normal que comprarlos para tomar el té o el desayuno. Incluso es todo un ritual en Buenos Aires.
No es nada nuevo para la francesa que soy, y me quedo mucho más tranquila sabiendo que la panadería es un elemento importante de la vida argentina. Acá la estrella es la medialuna, prima hermana del croissant francés. Y acá, como en Francia, se puede elegir la medialuna clásica o de grasa. La versión francesa sería ligeramente diferente: con masa más hojaldrada, sin nada encima ni miel ni azucar y sobretodo de un tamaño mucho más grande. Pero el croissant como las medialunas son iguales de ricos! Acá un foto del croissant francés.

Comprar facturas

Facturas en una panadería porteña. | Foto : A. Labadie

Más adelante, tuve la oportunidad de participar al ritual de las facturas en mi barrio. Me atrevo por fín a entrar sola en una panadería. Eso de las facturas no debe de ser muy complicado. Pero me sorprendo al descubrir que por una cosa tan anecdótica como la compra de unos bizcochos, las reglas cambian también.

En Francia, las facturas son mucho más grandes (en general con una sola desayunás) por lo tanto se compran por unidad y se encuentran en la vidriera delante de la panadera, que te va sirviendo lo que necesitás. Un croissant, un pain au chocolat (misma masa que el croissant, pero de forma rectangular y relleno de chocolate)  un pain aux raisins (masa enroscada con pasas de uvas), un chausson aux pommes (masa de hojaldre semi-circular rellena de compote de manzana), un jésuite (hojaldre relleno de crema pastelera con almendras)…
En Buenos Aires, se venden por docena, y están expuestas a un costado de la panadería. Cada cliente tiene unas pinzas y un cestito para servirse directamente. Excepto las medialunas, tengo que confesar que no conozco ninguna. Las facturas porteñas son de las más creativas en cuánto al azucar y la grasa. Y obviamente el dulce de leche (una especie de caramel líquido) es el gran protagonista: se cuela en cualquier bollo. Las elijo siempre aleatoriamente (cf fotos arriba)
Algunas tienen nombres extraños, herederos de los panaderos anarquistas de principios de  siglo XX que expresaban así su anticlericalismo, su antimilitarismo o su burla de la policia : bolas de fraile, suspiros de monjas, sacramentos, vigilantes, cañoncitos…
No siempre se encuentran el mismo tipos de facturas, van cambiando según las panaderías y el día. Y es así que cada vez descubro nuevas recetas. Entre las últimas:  la medialuna rellena de dulce de leche (cómo no se me había ocurrido antes?). Pero la que se lleva la palma del insulto a la dieta es un churro envuelto en chocolate y relleno de dulce de leche !!

Tortita negra, medialuna y otras facturas. | Foto : A. Labadie